Viernes 27 de Febrero, El aeropuerto de Girona amanece frío, el traqueteo de nuestras troleis es una pequeña muestra mas de que nuestra aventura comienza en breve, estamos a punto de embarcarnos en la aeronave de Ryanair con dirección a Paris, ciudad de Alexandre Dumas y Quasimodo ¿Le veremos cuando visitemos Notredame?
No nos hemos presentado, somos Alex y Sara, Sara y Alex, dos catalanes en Paris o lo seremos en un par de horas. Nuestro particular kit kat empieza aquí.
Dia1
Viajamos en un boeing 737 de la compañía Ryanair y estamos sobrevolando los pirineos, nuestra pequeña ventana nos deja ver que están bastante nevados, unas vistas bastante guapas desde esta altura. Hemos salido de casa a eso de las 04:00 am y los asientos son lo suficientemente cómodos como para permitirnos una pequeña cabezadita. No nos damos cuenta y nos informan que debemos abrocharnos los cinturones pues empezamos la maniobra de aterrizaje en Paris-Beauveais.
Salimos del aeropuerto y el frío nos despierta de golpe, son las 08:40 am y nos disponemos a subir al autobús que nos llevara desde Beauveais a Paris, otra cabezadita y el autobús llega a su destino, Las galerías Lafallete.
Entramos al metro por donde menos podrías imaginar siendo turista en esta ciudad, pero gracias a mi anterior visita y a que mi memoria solo almacena tonterías encontramos la entrada rápidamente, dentro de las galerías.
Nos subimos al metro y después de hacer un trasbordo bajamos en Place de la Republique, donde se ubica nuestro hotel.
Con un francés bastante deficiente la única manera de entendernos con el recepcionista es en ingles, algo menos deficiente.
Dejamos las maletas y partimos a visitar Paris, pero… un momento!! Nuestros estómagos rugen de hambre, son las 12 y lo único que ha caído en ellos son sendos cafés a las 4 de la mañana, entramos en un bar cercano y con nuestro francés de Albacete pedimos dos crepes de queso, un café solo y un cortado, el camarero nos entiende a la perfección o eso pensamos, hasta que vemos que nos ha traído dos crepes de queso para cada uno, un café y un cortado. Como buenos catalanes que somos no dejamos ni las migas, A CASA NO ES LLENÇA RES, TU, pedimos la cuenta y nos marchamos.
Nuestra primera visita y para empezar fuerte el día es Notre Dame, hogar de Cuasimodo y creemos que embajada española, pues el idioma oficial en el recinto y sus aledaños es el castellano, ¡¡gracias a que hay crisis sino los franceses no caben en Paris!!
Cruzamos el Sena paseando tranquilamente por uno de los puentes que lo cruzan en dirección a Notre Dame, es una mañana bastante cerrada, las nubes prácticamente tapan la torre Eiffel y solo vemos una pequeña silueta de ella a lo lejos, la previsión del tiempo ya nos auguraba una mañana así, pero mañana día soleado, así que perfecto ya que dejamos la visita a la torre para el sábado.
Entramos en Notre Dame y disfrutamos de sus vidrieras y arquitectura, hacemos el tour por la catedral y salimos de ella, la bordeamos para poder verla desde fuera y como no nos hacemos la fotos típica con Notredame de fondo. Seguimos paralelos a Notredame y al Sena hasta encontrar un puente que lo cruza, vamos en busca del Panteón. Damos unas cuantas vueltas callejeando por el barrio donde se encuentra el panteón sin dar con el, hasta que Sara consigue que una lugareña en parte en ingles, parte en francés y parte en castellano, nos indique como llegar. Llegamos a la place de panteón, el imponente edificio esta justo delante nuestro, sus columnas son muchísimo mas grandes de lo que parecen a simple vista, cosa que comprobamos al hacernos fotos al lado de una de ellas. Bajamos la calle con la esperanza de encontrar un restaurante para comer, son las 15 horas aprox y volvemos a tener hambre. Nos informa de un menú bastante decente un camarero con más idiomas que años, y después de visitar varios restaurantes más y entrar en una tienda de ropa a precio de escándalo (un pantalón y una sudadera 17 euros) decidimos ir al primero. Comemos un crepe relleno de jamón, queso y gruyere de primero, uno de azúcar de segundo y un café. Salimos rodando del restaurante, atravesamos el parque de Luxemburgo, un parque que nos sorprende tal cual vamos entrando en el, tiovivos, columpios…. Una mini estatua de la libertad, fuentes, esculturas… Muy guapo la verdad. Entramos en el metro y nos vamos al hotel, estamos rendidos y dormiremos un rato antes de ir a Montmatre a visitar, Sacre Cor y Moulin Rouge.
En el metro me sorprende algo que no esperaba ver, después de mi paseo por central park esperando ver a Jennifer Aniston con resultado negativo, la encuentro en el metro y en Paris ¡Vale que es un póster de una película!!! Pero ahí esta.
Dormimos una horita y media y partimos para Sacre Cor. Empezamos a subir la calle que nos llevara a la catedral y nos vamos parando de varias tiendas “hippilongas” que encontramos, son el paraíso para Sara que disfruta como una niña viendo la ropa, los gorros y los diferentes artículos de ornamentación que allí venden.
Estamos a punto de subir las escaleras que Rocky descarto por bestias pero antes, un par de negritos nos embaucan con una parida de cuerdecitas que resulta acaban siendo unas pulseras en nuestras muñecas, nos cobran 5 eurillos por cada una, pero ya no hay marcha atrás, pringada de turista que le vamos a hacer. Subimos los 5500 escalones mas o menos que hay hasta el Sacre cor, pero vale la pena, esa catedral hay que verla tanto de día como de noche, después de unas cuantas fotos y descansar un poco nuestro pulmones, hacemos el camino inverso para ir a boulevard clichy y visitar la calle con mas sexshop del lugar y como no el moulin rouge. El molino nos espera con todas sus luces de gala, pues hoy hay actuación. Justo antes de llegar allí nos sorprende una actuación policial masiva que no acabamos de descubrir porque ocurre, pero gracias a ello vemos también el rodaje de una escena de película en una fuente. Llegamos al molino, nos hacemos unas fotitos típicas y volvemos al hotel, por hoy esta bien, dormiremos y mañana mas.
Día 2
09:00 am, el despertador nos avisa que el desayuno esta listo en el salón, nos dirigimos hacia allí para coger fuerzas para parte del día, un par de cruasans, un bollo de pan, café, cortado y zumo de naranja, eso es lo que desayunamos entre los dos. Salimos del hotel y nos dirigimos hacia, el posiblemente, monumento más famoso de Paris, la torre Eiffel. Nos bajamos del metro y las señales informativas nos indican el camino, desde lejos ya la vemos, ahí imponente. Enfilamos champs de Mars dirección a la torre desde Ecole Militare, según te acercas la torre impone mas, sus muchísimos metros de altura y sus muchas mas toneladas de metal hacen que te sientas diminuto. Hacemos la cola para subir, elegimos la de nuestra derecha que parece ser mas corta, cuando llegamos al principio de la cola nos damos cuenta de porque es mas corta, es para subir por escaleras. Pues que le vamos a hacer, nuestras piernas lo agradecerán a la larga… Empezamos la subida a la torre después de pagar unos tres euros, las escaleras parecen eternas y en cada rellano vemos a algún aventurero como nosotros, cogiendo aire para poder seguir. Empezamos a tomar altura y procuramos subir rápido para no sufrir mucho con nuestra fobia a las alturas. Después de a saber cuantos escalones, llegamos a la primera planta, tomamos aire nosotros también y empezamos a disfrutar de las vistas desde esta planta. Paris no nos parece una ciudad de edificios demasiado altos, pero si bastante elegantes. Rodeamos la torre para poder ver Paris en todas las direcciones, El Sena con sus puentes, champs de mars…. Miramos hacia arriba y vemos que la segunda planta es casi el mismo recorrido que hemos hecho ya nosotros, después de valorarlo debidamente decidimos bajar y seguir con nuestra visita de la ciudad con otros objetivos. Llegamos a bajo y vemos a un grupo de chicas con una actuación musical muy decente, la mayoría lleva instrumento de viento, salvo una batería y todas van disfrazadas, las escuchamos un rato y salimos del recinto de la torre eiffel, vamos paralelos al sena dejando la torre a la izquierda y a nuestra espalda, siguiendo el río y hasta que vemos radio france vamos por un paseo de tierra, el sol empieza a picar, para ser febrero hace calor, tanto que con la sudadera es mas que suficiente. Llegamos al final del camino, a lo que veníamos a ver, la estatua de la libertad. Otra mas y empezamos a dudar si estamos en Francia o en EEUU, hemos visto ya dos estatuas de la libertad, sabemos que esta la american church, la avenida roosvelt y la rue de new york.. Nos hacemos unas fotos con la estatua y volvemos hacia la torre, nuestro siguiente paso es otra tipicada de esta ciudad, pero que seria el turismo sin tipicadas?!?!?! Nos subimos en un barquito que nos da un crucero de 12 km por el sena, gracias al crucero vemos varios monumentos y nos explican algo de la historia de cada uno. Bajamos del barco de nuevo en torre Eiffel y vamos en busca de un restaurante para comer o de un metro que nos lleve al arco de triunfo, lo que encontremos primero. Resulta que es el restaurante, nos sentamos en las mesas de lo que seria la terraza, en la calle ya que el tiempo lo permite de sobras, nos pedimos una pizza 4 quesos y una chef –la típica con huevo- un par de botellas de agua y al terminar un par de cafés, pedimos la cuenta y nos marchamos, ahora si dirección al metro que nos llevara a ver lo que nos falta del día de hoy.
Llegamos al Arco de Triunfo, lo vemos desde Champs Elises sin llegar a cruzar la rotonda ya que no lo consideramos necesario y empezamos el camino hacia el louvre por los campos eliseos, que una vez mas nos preguntamos porque se llaman así si lo mas verde que hay es el semáforo.
Caminamos, caminamos y caminamos hasta llegar a la plaza de la concorde donde además de ver el monolito –que nos recuerda al de diagonal- podemos ver La Madeleine a nuestra izquierda, seguimos de frente y entramos en el Jardín de les tuleries, este esta muy verde y es muy bonito de ver, nuestro camino es dirección Louvre pero mientras llegamos y no empezamos con nuestras típicas chorradas que hacen que nos riamos un buen rato los dos. Llegamos a Louvre, el edificio es espectacular, según nos han informado en el barco visitarlo entero con todas sus obras podría durar unos 4 meses, así que como estamos aquí solamente un fin de semana nosotros lo vemos desde fuera. Nos falta por ver Opera, así que allí vamos, salimos del recinto del louvre y subimos por avenida Opera, calle que ha encontrado Sara en menos que canta un gallo. Otro edificio impresionante más!! Sus columnas tienen mil detalles, la iluminación ayuda muchísimo pues ha empezado a caer la noche en Paris, disfrutamos un rato del edificio que parece ser es la escuela nacional de música. Ya es hora de volver, empezamos a estar cansados, hoy nos hemos pegado una buena caminata pero afortunadamente hemos podido cumplir nuestro objetivo que era ver todos los monumentos de la ciudad en un fin de semana y aun nos queda mañana!!! Que aprovecharemos para visitar el palacio de Versalles, por hoy de nuevo ya esta bien, aunque esta ciudad nos gusta, descansar un poco también y eso haremos.
Día 3
09:00 am, la melodía despertador del móvil nos despierta, es nuestro último día en Paris. Nos espera Versailles, el palacio de las afueras de la capital.
Nuestro desayuno de hoy consiste en unos crusanes y tostadas con mermelada, café y zumo de naranja. Partimos con dirección al metro, hacemos trasbordo en Sorfelino y nos subimos en el RER llamado Vick que nos lleva a nuestra visita de hoy. Después de media horita de trayecto llegamos a la estación de Chateau de Versailles, seguimos a la multitud pues esta claro que todos vamos en la misma dirección. A los 5 minutos de caminar ya vemos el palacio, inmenso como el solo, los mas de 67000 m2 que mide este palacio hacen que mires donde mires veas una parte de el. Estamos a punto de entrar cuando de repente vemos a todos los vendedores ambulantes salir corriendo, llega la poli, en plan película uno de los policías baja del coche corriendo y el conductor arranca de nuevo haciendo chirriar las ruedas y con la sirena puesta, por un instante la gente no esta pendiente del palacio sino de la escena cinepoliciaca que esta ocurriendo. Entramos al recinto y nos encontramos con el palacio tal cual te imaginarias uno, detalles pintados en oro, palacetes por todas partes, esculturas, ventanales… Nos hacemos con nuestras entradas, con nuestros aparatejos audioguia y entramos en las salas. Es increíble este palacio por dentro casi impresiona mas que por fuera, escenas bélicas dibujadas en el techo, lienzos de unos tamaños impresionantes en las paredes, detalles acabados en oro, mármol en suelos y paredes, salas en las que solo hay espejos y lámparas de araña… Después de media hora o mas visitando las instancias decidimos que queremos ver los jardines, por llamarles de alguna manera, ya que mas que jardines serian bosques mas bien. Nuestras vistas no alcanzar a ver el final de estos y nos informan que tan solo el estanque central mide un kilómetro de largo. Damos una vuelta por los jardines o más bien por un trocito y nos marchamos, son más de las dos del medio día, debemos comer, realizar un par de compras y volver al hotel por las maletas antes de las 18 horas, así que vamos en dirección al metro que nos llevara a pigalle, en el boulevard de clichy. Llegamos a pigalle y entramos en un bar-paquistaní donde nos pedimos un par de crepes de jamón y queso, unas patatas fritas y unos refrescos. Después de casi reventar una vez más a la hora de comer nos vamos al hotel, no sin antes hacernos con los souvenirs que hemos venido a buscar. Recogemos las maletas y nos despedimos del hotel, poco a poco Paris va quedando atrás como lo esta haciendo el hotel en estos momentos. Nos detenemos para tomar un café en la plaza de la republique y empieza nuestra vuelta a Barcelona.
La vuelta es casi un capitulo a parte, entramos en el metro y por primera vez en toda nuestra estancia nos equivocamos de línea, queríamos subir a la línea 11 y entramos en la zona de la 8 y la 9, miramos el mapa y decidimos que la 9 también nos va bien, nos subimos en el metro de la línea 9 y sorpresa!! No es la línea 9 sino la 5. Nos bajamos y vemos que estamos en una estación que tiene la línea 5 y la 7, miramos el mapa de nuevo y vemos que la 7 nos llevaría, así que nos subimos en la 7. Vamos en dirección contraria, nos bajamos en la siguiente parada…cambiamos de anden y esta vez si!! Por fin en la dirección y línea buena. Después de otro trasbordo que estaba previsto y sin incidentes llegamos a Porte Maillot, estación de autobuses con dirección a Beauvais. El autobús nos permite dormir un ratito hasta el aeropuerto.
Entramos en el avión sin ningún problema, pese a llevar dos bolsas cada uno y seguramente más de 10 kilos. El avión en esta ocasión es un infierno, un grupo de mallorquines de cómo 20 personas no paran de liarla al grito de “Despegue patrocinado por: Neumáticos Perelló de lo bueno lo mejor” Para evitar volvernos locos y hacer una sangría con todos ellos, nos ponemos a ver el final de memento, película que empezamos a ver y no habíamos terminado. Justo cuando avisan que llegamos a Barcelona, que cerremos las bandejas del asiento y nos pongamos los cinturones acaba la película. El aterrizaje es suave y tranquilo, aunque los amigos del ruido que tenemos detrás vuelven a cantar su lema de Perelló y empiezan a aplaudir como si de un concierto se tratara.
Nuestra visita a Paris ha terminado, nuestro fin de semana alejados de la rutina toca a su fin. No pasearemos por debajo de la Torre Eiffel, ni cruzaremos el Sena por placer. Pese a que en unas horas volveremos a trabajar y a estar en contacto con la realidad, desde estos momentos, Sara y Yo podremos decir que SIEMPRE NOS QUEDARA PARIS.
Au Revoir
No nos hemos presentado, somos Alex y Sara, Sara y Alex, dos catalanes en Paris o lo seremos en un par de horas. Nuestro particular kit kat empieza aquí.
Dia1
Viajamos en un boeing 737 de la compañía Ryanair y estamos sobrevolando los pirineos, nuestra pequeña ventana nos deja ver que están bastante nevados, unas vistas bastante guapas desde esta altura. Hemos salido de casa a eso de las 04:00 am y los asientos son lo suficientemente cómodos como para permitirnos una pequeña cabezadita. No nos damos cuenta y nos informan que debemos abrocharnos los cinturones pues empezamos la maniobra de aterrizaje en Paris-Beauveais.
Salimos del aeropuerto y el frío nos despierta de golpe, son las 08:40 am y nos disponemos a subir al autobús que nos llevara desde Beauveais a Paris, otra cabezadita y el autobús llega a su destino, Las galerías Lafallete.
Entramos al metro por donde menos podrías imaginar siendo turista en esta ciudad, pero gracias a mi anterior visita y a que mi memoria solo almacena tonterías encontramos la entrada rápidamente, dentro de las galerías.
Nos subimos al metro y después de hacer un trasbordo bajamos en Place de la Republique, donde se ubica nuestro hotel.
Con un francés bastante deficiente la única manera de entendernos con el recepcionista es en ingles, algo menos deficiente.
Dejamos las maletas y partimos a visitar Paris, pero… un momento!! Nuestros estómagos rugen de hambre, son las 12 y lo único que ha caído en ellos son sendos cafés a las 4 de la mañana, entramos en un bar cercano y con nuestro francés de Albacete pedimos dos crepes de queso, un café solo y un cortado, el camarero nos entiende a la perfección o eso pensamos, hasta que vemos que nos ha traído dos crepes de queso para cada uno, un café y un cortado. Como buenos catalanes que somos no dejamos ni las migas, A CASA NO ES LLENÇA RES, TU, pedimos la cuenta y nos marchamos.
Nuestra primera visita y para empezar fuerte el día es Notre Dame, hogar de Cuasimodo y creemos que embajada española, pues el idioma oficial en el recinto y sus aledaños es el castellano, ¡¡gracias a que hay crisis sino los franceses no caben en Paris!!
Cruzamos el Sena paseando tranquilamente por uno de los puentes que lo cruzan en dirección a Notre Dame, es una mañana bastante cerrada, las nubes prácticamente tapan la torre Eiffel y solo vemos una pequeña silueta de ella a lo lejos, la previsión del tiempo ya nos auguraba una mañana así, pero mañana día soleado, así que perfecto ya que dejamos la visita a la torre para el sábado.
Entramos en Notre Dame y disfrutamos de sus vidrieras y arquitectura, hacemos el tour por la catedral y salimos de ella, la bordeamos para poder verla desde fuera y como no nos hacemos la fotos típica con Notredame de fondo. Seguimos paralelos a Notredame y al Sena hasta encontrar un puente que lo cruza, vamos en busca del Panteón. Damos unas cuantas vueltas callejeando por el barrio donde se encuentra el panteón sin dar con el, hasta que Sara consigue que una lugareña en parte en ingles, parte en francés y parte en castellano, nos indique como llegar. Llegamos a la place de panteón, el imponente edificio esta justo delante nuestro, sus columnas son muchísimo mas grandes de lo que parecen a simple vista, cosa que comprobamos al hacernos fotos al lado de una de ellas. Bajamos la calle con la esperanza de encontrar un restaurante para comer, son las 15 horas aprox y volvemos a tener hambre. Nos informa de un menú bastante decente un camarero con más idiomas que años, y después de visitar varios restaurantes más y entrar en una tienda de ropa a precio de escándalo (un pantalón y una sudadera 17 euros) decidimos ir al primero. Comemos un crepe relleno de jamón, queso y gruyere de primero, uno de azúcar de segundo y un café. Salimos rodando del restaurante, atravesamos el parque de Luxemburgo, un parque que nos sorprende tal cual vamos entrando en el, tiovivos, columpios…. Una mini estatua de la libertad, fuentes, esculturas… Muy guapo la verdad. Entramos en el metro y nos vamos al hotel, estamos rendidos y dormiremos un rato antes de ir a Montmatre a visitar, Sacre Cor y Moulin Rouge.
En el metro me sorprende algo que no esperaba ver, después de mi paseo por central park esperando ver a Jennifer Aniston con resultado negativo, la encuentro en el metro y en Paris ¡Vale que es un póster de una película!!! Pero ahí esta.
Dormimos una horita y media y partimos para Sacre Cor. Empezamos a subir la calle que nos llevara a la catedral y nos vamos parando de varias tiendas “hippilongas” que encontramos, son el paraíso para Sara que disfruta como una niña viendo la ropa, los gorros y los diferentes artículos de ornamentación que allí venden.
Estamos a punto de subir las escaleras que Rocky descarto por bestias pero antes, un par de negritos nos embaucan con una parida de cuerdecitas que resulta acaban siendo unas pulseras en nuestras muñecas, nos cobran 5 eurillos por cada una, pero ya no hay marcha atrás, pringada de turista que le vamos a hacer. Subimos los 5500 escalones mas o menos que hay hasta el Sacre cor, pero vale la pena, esa catedral hay que verla tanto de día como de noche, después de unas cuantas fotos y descansar un poco nuestro pulmones, hacemos el camino inverso para ir a boulevard clichy y visitar la calle con mas sexshop del lugar y como no el moulin rouge. El molino nos espera con todas sus luces de gala, pues hoy hay actuación. Justo antes de llegar allí nos sorprende una actuación policial masiva que no acabamos de descubrir porque ocurre, pero gracias a ello vemos también el rodaje de una escena de película en una fuente. Llegamos al molino, nos hacemos unas fotitos típicas y volvemos al hotel, por hoy esta bien, dormiremos y mañana mas.
Día 2
09:00 am, el despertador nos avisa que el desayuno esta listo en el salón, nos dirigimos hacia allí para coger fuerzas para parte del día, un par de cruasans, un bollo de pan, café, cortado y zumo de naranja, eso es lo que desayunamos entre los dos. Salimos del hotel y nos dirigimos hacia, el posiblemente, monumento más famoso de Paris, la torre Eiffel. Nos bajamos del metro y las señales informativas nos indican el camino, desde lejos ya la vemos, ahí imponente. Enfilamos champs de Mars dirección a la torre desde Ecole Militare, según te acercas la torre impone mas, sus muchísimos metros de altura y sus muchas mas toneladas de metal hacen que te sientas diminuto. Hacemos la cola para subir, elegimos la de nuestra derecha que parece ser mas corta, cuando llegamos al principio de la cola nos damos cuenta de porque es mas corta, es para subir por escaleras. Pues que le vamos a hacer, nuestras piernas lo agradecerán a la larga… Empezamos la subida a la torre después de pagar unos tres euros, las escaleras parecen eternas y en cada rellano vemos a algún aventurero como nosotros, cogiendo aire para poder seguir. Empezamos a tomar altura y procuramos subir rápido para no sufrir mucho con nuestra fobia a las alturas. Después de a saber cuantos escalones, llegamos a la primera planta, tomamos aire nosotros también y empezamos a disfrutar de las vistas desde esta planta. Paris no nos parece una ciudad de edificios demasiado altos, pero si bastante elegantes. Rodeamos la torre para poder ver Paris en todas las direcciones, El Sena con sus puentes, champs de mars…. Miramos hacia arriba y vemos que la segunda planta es casi el mismo recorrido que hemos hecho ya nosotros, después de valorarlo debidamente decidimos bajar y seguir con nuestra visita de la ciudad con otros objetivos. Llegamos a bajo y vemos a un grupo de chicas con una actuación musical muy decente, la mayoría lleva instrumento de viento, salvo una batería y todas van disfrazadas, las escuchamos un rato y salimos del recinto de la torre eiffel, vamos paralelos al sena dejando la torre a la izquierda y a nuestra espalda, siguiendo el río y hasta que vemos radio france vamos por un paseo de tierra, el sol empieza a picar, para ser febrero hace calor, tanto que con la sudadera es mas que suficiente. Llegamos al final del camino, a lo que veníamos a ver, la estatua de la libertad. Otra mas y empezamos a dudar si estamos en Francia o en EEUU, hemos visto ya dos estatuas de la libertad, sabemos que esta la american church, la avenida roosvelt y la rue de new york.. Nos hacemos unas fotos con la estatua y volvemos hacia la torre, nuestro siguiente paso es otra tipicada de esta ciudad, pero que seria el turismo sin tipicadas?!?!?! Nos subimos en un barquito que nos da un crucero de 12 km por el sena, gracias al crucero vemos varios monumentos y nos explican algo de la historia de cada uno. Bajamos del barco de nuevo en torre Eiffel y vamos en busca de un restaurante para comer o de un metro que nos lleve al arco de triunfo, lo que encontremos primero. Resulta que es el restaurante, nos sentamos en las mesas de lo que seria la terraza, en la calle ya que el tiempo lo permite de sobras, nos pedimos una pizza 4 quesos y una chef –la típica con huevo- un par de botellas de agua y al terminar un par de cafés, pedimos la cuenta y nos marchamos, ahora si dirección al metro que nos llevara a ver lo que nos falta del día de hoy.
Llegamos al Arco de Triunfo, lo vemos desde Champs Elises sin llegar a cruzar la rotonda ya que no lo consideramos necesario y empezamos el camino hacia el louvre por los campos eliseos, que una vez mas nos preguntamos porque se llaman así si lo mas verde que hay es el semáforo.
Caminamos, caminamos y caminamos hasta llegar a la plaza de la concorde donde además de ver el monolito –que nos recuerda al de diagonal- podemos ver La Madeleine a nuestra izquierda, seguimos de frente y entramos en el Jardín de les tuleries, este esta muy verde y es muy bonito de ver, nuestro camino es dirección Louvre pero mientras llegamos y no empezamos con nuestras típicas chorradas que hacen que nos riamos un buen rato los dos. Llegamos a Louvre, el edificio es espectacular, según nos han informado en el barco visitarlo entero con todas sus obras podría durar unos 4 meses, así que como estamos aquí solamente un fin de semana nosotros lo vemos desde fuera. Nos falta por ver Opera, así que allí vamos, salimos del recinto del louvre y subimos por avenida Opera, calle que ha encontrado Sara en menos que canta un gallo. Otro edificio impresionante más!! Sus columnas tienen mil detalles, la iluminación ayuda muchísimo pues ha empezado a caer la noche en Paris, disfrutamos un rato del edificio que parece ser es la escuela nacional de música. Ya es hora de volver, empezamos a estar cansados, hoy nos hemos pegado una buena caminata pero afortunadamente hemos podido cumplir nuestro objetivo que era ver todos los monumentos de la ciudad en un fin de semana y aun nos queda mañana!!! Que aprovecharemos para visitar el palacio de Versalles, por hoy de nuevo ya esta bien, aunque esta ciudad nos gusta, descansar un poco también y eso haremos.
Día 3
09:00 am, la melodía despertador del móvil nos despierta, es nuestro último día en Paris. Nos espera Versailles, el palacio de las afueras de la capital.
Nuestro desayuno de hoy consiste en unos crusanes y tostadas con mermelada, café y zumo de naranja. Partimos con dirección al metro, hacemos trasbordo en Sorfelino y nos subimos en el RER llamado Vick que nos lleva a nuestra visita de hoy. Después de media horita de trayecto llegamos a la estación de Chateau de Versailles, seguimos a la multitud pues esta claro que todos vamos en la misma dirección. A los 5 minutos de caminar ya vemos el palacio, inmenso como el solo, los mas de 67000 m2 que mide este palacio hacen que mires donde mires veas una parte de el. Estamos a punto de entrar cuando de repente vemos a todos los vendedores ambulantes salir corriendo, llega la poli, en plan película uno de los policías baja del coche corriendo y el conductor arranca de nuevo haciendo chirriar las ruedas y con la sirena puesta, por un instante la gente no esta pendiente del palacio sino de la escena cinepoliciaca que esta ocurriendo. Entramos al recinto y nos encontramos con el palacio tal cual te imaginarias uno, detalles pintados en oro, palacetes por todas partes, esculturas, ventanales… Nos hacemos con nuestras entradas, con nuestros aparatejos audioguia y entramos en las salas. Es increíble este palacio por dentro casi impresiona mas que por fuera, escenas bélicas dibujadas en el techo, lienzos de unos tamaños impresionantes en las paredes, detalles acabados en oro, mármol en suelos y paredes, salas en las que solo hay espejos y lámparas de araña… Después de media hora o mas visitando las instancias decidimos que queremos ver los jardines, por llamarles de alguna manera, ya que mas que jardines serian bosques mas bien. Nuestras vistas no alcanzar a ver el final de estos y nos informan que tan solo el estanque central mide un kilómetro de largo. Damos una vuelta por los jardines o más bien por un trocito y nos marchamos, son más de las dos del medio día, debemos comer, realizar un par de compras y volver al hotel por las maletas antes de las 18 horas, así que vamos en dirección al metro que nos llevara a pigalle, en el boulevard de clichy. Llegamos a pigalle y entramos en un bar-paquistaní donde nos pedimos un par de crepes de jamón y queso, unas patatas fritas y unos refrescos. Después de casi reventar una vez más a la hora de comer nos vamos al hotel, no sin antes hacernos con los souvenirs que hemos venido a buscar. Recogemos las maletas y nos despedimos del hotel, poco a poco Paris va quedando atrás como lo esta haciendo el hotel en estos momentos. Nos detenemos para tomar un café en la plaza de la republique y empieza nuestra vuelta a Barcelona.
La vuelta es casi un capitulo a parte, entramos en el metro y por primera vez en toda nuestra estancia nos equivocamos de línea, queríamos subir a la línea 11 y entramos en la zona de la 8 y la 9, miramos el mapa y decidimos que la 9 también nos va bien, nos subimos en el metro de la línea 9 y sorpresa!! No es la línea 9 sino la 5. Nos bajamos y vemos que estamos en una estación que tiene la línea 5 y la 7, miramos el mapa de nuevo y vemos que la 7 nos llevaría, así que nos subimos en la 7. Vamos en dirección contraria, nos bajamos en la siguiente parada…cambiamos de anden y esta vez si!! Por fin en la dirección y línea buena. Después de otro trasbordo que estaba previsto y sin incidentes llegamos a Porte Maillot, estación de autobuses con dirección a Beauvais. El autobús nos permite dormir un ratito hasta el aeropuerto.
Entramos en el avión sin ningún problema, pese a llevar dos bolsas cada uno y seguramente más de 10 kilos. El avión en esta ocasión es un infierno, un grupo de mallorquines de cómo 20 personas no paran de liarla al grito de “Despegue patrocinado por: Neumáticos Perelló de lo bueno lo mejor” Para evitar volvernos locos y hacer una sangría con todos ellos, nos ponemos a ver el final de memento, película que empezamos a ver y no habíamos terminado. Justo cuando avisan que llegamos a Barcelona, que cerremos las bandejas del asiento y nos pongamos los cinturones acaba la película. El aterrizaje es suave y tranquilo, aunque los amigos del ruido que tenemos detrás vuelven a cantar su lema de Perelló y empiezan a aplaudir como si de un concierto se tratara.
Nuestra visita a Paris ha terminado, nuestro fin de semana alejados de la rutina toca a su fin. No pasearemos por debajo de la Torre Eiffel, ni cruzaremos el Sena por placer. Pese a que en unas horas volveremos a trabajar y a estar en contacto con la realidad, desde estos momentos, Sara y Yo podremos decir que SIEMPRE NOS QUEDARA PARIS.
Au Revoir
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